jueves, 15 de diciembre de 2011

La Soga (1948) - Alfred Hitchcock

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Por: Eduardo Sandoval


Es la historia de dos individuos que cometen un asesinato en su departamento y tratan de esconder su crimen durante una fiesta de una manera cínica. Hitchcock nos cuenta la historia sólo con cuatro cortes de cámara (los más obvios), y lo hace sin tener que cortar de una toma a otra. ¿Cómo? A través de los movimientos de cámara: de un close up se puede ir a un medium shot, o de un long shot a un big close up.

Los actores juegan un papel importante en la filmación pues son los responsables de que todo tenga ritmo y sentido, sus diálogos son muy entretenidos y tienen mucho que ver con la historia, hay momentos en que vemos en primer plano a dos de ellos en una conversación, pero en segundo y tercer plano vemos a los demás manteniendo un dialogo que si uno le pone atención, es fluido y elocuente, esto le da un toque más real a la película.

El filme tiene un trabajo de cámara increíble, el cual recorre muy bien la labor actoral y se apoya de los movimientos de los actores para darnos un recorrido por el apartamento, sin dejar a un lado el suspenso. A su vez, nos describe todos los elementos más importantes como es el caso de la propia soga, las veces que apareció a cuadro estuvo subrayada con un close up; el arca o ataúd donde está David - o mejor dicho el cuerpo de David - la cámara nos lo recordó en primer plano, tirando desde el arca o pasando a un lado de ella siempre que se hablaba de él.

La soga, como mencioné, se ve que el trabajo actoral paso por mucho ensayos, pero este trabajo no se hubiera logrado sin la dirección del director de Los Pájaros, al conducirlos con gran ritmo y disciplina, como en la música, sin ritmo se pierde el sentido, y es así como lo logra, con ritmo y disciplina, y esto también lo vemos a cuadro, no sé si realmente tenga algo que ver, pero al menos yo lo interpreté así.

Cuando el profesor Rupert Cadell, se acerca con Phillip, (personaje involucrado en el asesinato),el cual está tocando un piano, al interrogarlo, la cámara nos pone a cuadro un metrónomo (máquina para medir el tiempo e indicar el compás de las composiciones musicales), Phillip, debido a las preguntas de Rupert se empieza a salir de ritmo en el instrumento, el profesor se da cuenta y desde ahí sospecha que algo anda mal.

El metrónomo no sólo me hizo darme cuenta de que Phillip estaba nervioso y por eso se salió de ritmo, a su vez me imaginé lo bien que tuvo que manejar Hitchcock sus tiempos, tanto con el director de cámaras, el operador de cámara, los actores, la escenografía, etc. Si alguien entraba antes de tiempo a cuadro o después, la escena se caía por completo y se volvía que empezar la escena desde el principio.

Un film con un montaje interno de maestros que tardó cuatro años en concluirse, pero, que realmente vale la pena voltear a ver, Hitchcock no sólo era el padre del “suspenso”, sino también de su tiempo.

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