Siempre he imaginado que para cada aspecto de la cultura popular mundial, existen mesas redondas para cada una de los temas tratados ya sea moda, tendencias literarias de tipo best seller, y obvio estilos musicales en boga.
Con la muerte hace prácticamente un mes de Amy Winehouse, y el arrollador éxito que ha tenido Adele a lo largo del presente año, me imagino una reunión acontecida de la siguiente manera:
*El siguiente relato es producto de la imaginación de quien esto escribe, cualquier semejanza con la realidad es absoluta y mera coincidencia.
El grupo de expertos en tendencias, medios, modas y modos musicales se encuentra reunido en su sesión semestral en algún punto del año pasado, para acordar los caminos que deberá seguir la música los próximos 6 meses, uno de ellos toma la palabra y dice bueno, quisiera que tocáramos el tema Winehouse; a los que los demás extrañados y volteándose a ver unos a otros contestan:
Pues habla, que tienes en mente.
El contesta: pues según los estudios que habíamos hecho, parecía que era el momento indicado para regresar a las estrellas musicales de tipo antihéroe, ya saben autodestructivas, muchas drogas etc., exactamente como Winehouse, pero al parecer la juventud y la tendencia apuntan a una virginalidad e inocencia que raya en los límites de la estupidez, con todo esto de los anillos de castidad y cantantes adolescentes con look de lesbianas pelirrojas definitivamente aun no es momento de gente como Amy, por lo que sugiero que la desaparezcamos y busquemos algo nuevo.
Otro de los integrantes de la mesa contesta, con respecto a desaparecerla, no creo sea necesario a ella misma no debe tomarle más de 6 meses destruirse por completo.
Con respecto al tema de que o quien será su sucesor, tengo una idea.
Número 1: no podemos tomarnos demasiado tiempo en cambiar el estilo musical, así que debe mantener ese sonido soul, motown que manejaba la misma Amy y que tanto adolescentes como sus padres no ubiquen como propio, y 2: sugiero que busquemos algo “diferente” ya saben algo acorde a los tiempos.
Un miembro más de la mesa se levanta y dice: ¡Lo tengo! Que tal una negra.
La persona anterior le contesta: así o más obvio.
Por último uno de los integrantes del consejo, el cual se había mantenido sin decir una sola palabra durante toda la reunión, se levanta, y mientras abotona el primer botón de su saco dice: lo que hay que hacer es que nuestra nueva “estrella” debe ser diferente, es verdad, pero asiática, negra o latina es algo que no sorprenderá a nadie, por lo que opino que utilicemos una chica pasada de peso, nada horripilante, tampoco queremos asustar a los niños, ya saben ese tipo de gordura que le haga pensar a la gente: mírala sin ser una belleza ha logrado tal o cual cosa, ya saben algo que se identifique con las masas de adolescentes obesas y/o poco atractivas sin vida, que les haga pensar que ellas también pueden ser felices.
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